domingo, 5 de mayo de 2019

Presente, pasado y actualizaciones.

Si consideras y reconsideras ciertas cosas. Vas mas de gane con ignorar las opiniones "bienintencionadas" de los metiches. No darles cuerda. Ni voz, ni voto.
A veces es solo reunirte con amigas, hablar, destripar tus broncas. No para recibir "cátedras" de como solucionar tu vida, cuando la de ellas está patas arriba. Charlas bidireccionales, que para monólogos interminables ya tengo a mi progenitor. 
Eso me saco por hablar con mis amigas. Las obsesivas del control.

En una ocasión, hace ya bastante tiempo, escuché entre divertida y sorprendida. A uno de mis maestros de la licenciatura (a quien dicho sea de paso le guardaba gran respeto) expresar su opinión sobre el trabajo de un equipo que acababa de participar. La idea era desarrollar un tema, exponer las reflexiones, y las conclusiones a las que llegaron. El súmmum pues.  En este punto debo decir que todos los ahí presentes éramos egresados de una carrera anterior. Adultos todos, estudiando una licenciatura.

Exasperado, el maestro comentó: "Esas conclusiones son ¡de ama de casa!"
Aunque se que usó el término peyorativamente. Me resultó divertido. Porque tenía razón. Y aunque hoy por hoy soy ama de casa. Después de la reunión que tuve recientemente con unas amigas... entendí perfectamente a mi maestro.

sábado, 4 de mayo de 2019

Así nada mas

  Desde el palatinado se observaba la ciudad, el paisaje era de esos que le cortaban la respiración y deseó con todas sus fuerzas que "los suyos" estuvieran ahí. Disfrutando de ese sitio. El clima era inmejorable. Habían subido la empinada cuesta hasta la cima y se sentía triunfadora. Sin aliento, pero fascinada. Ciertamente los nazis no eran sus personajes favoritos de la historia. Pero imaginar las tropas de los soldados subiendo a paso marcial y sin detenerse a respirar hondo, la impresionó un poquito ¡vaya disciplina! y por su puesto vaya condición física.
La torre que destruyó un rayo. El aldabón aquel del que se decía algo sobre lograr morderlo... el río, el puente, el simio con los testículos lustrosos. El café turco con su toldo a rayas. El fortísimo café al que nunca pudo acostumbrarse en aquel viaje ¡Tanta cosa!
Dicen que la memoria es inexacta y traicionera. Pero la impresión, las sensaciones, los aromas, la intoxicación con otros aires, otros paisajes. Cosas que muy probablemente jamás se repetirían, quedaron entre sus anécdotas preferidas. 


jueves, 21 de febrero de 2019

Que desaparecerá

Eso dicen. No se si por el abandono y entelarañamiento o por que las redes sociales son lo de hoy. Pues ni modo de llorar ¿verdad?
Ya voy, ya vengo. La cosa no ha cambiado mucho. Ya estuve en Chichén, en Quintana Roo, en Los Cabos, en La Paz, en fin. Sigo dándole vuelo a la hilacha.
La vida sigue... pero parece que blogger no.
:P

domingo, 8 de enero de 2017

Entrañables

Bueno, no es que quiera precisamente, pero en ocasiones me veo obligada a desandar caminos, retroceder, tomar impulso, e invariablemente seguir adelante. Luego veo en retrospectiva, y aunque no siempre le encuentro el sentido a los sucesos. Pues no le queda a una mas remedio que apechugar.
Hoy quiero dejar aquí una remembranza, Porque siempre que me visita, siento esa tibieza que me envuelve con ternura el corazón. ¿Que obligación había, pues?
Al deshacer mi cama por las noches, recuerdo la ocasión en que hubo quien la deshiciera para mi. No hablo de alguien en particular. Normalmente son invisibles para los huéspedes. Sabes de su existencia porque arreglan la habitación cuando sales de ella. Pero en ese hotelazo, además de hacer la cama, la preparan en la noche para que duermas. Descubren las almohadas, colocan la bata sobre la cama, el edredón sobre un sillón y las pantuflas al lado del buró. Imagino que es parte de sus obligaciones de empleada (normalmente son mujeres), pero el que yo estuviera hospedada en ese lugar, fue parte de un plan mayor.
Estaba herida, desgarrada por dentro. Había tantísimo dolor en mi alma que costaba trabajo respirar. Hoy entiendo que gran parte de eso fue autocompasión, pero igual dolía. Entonces, dos personas, unidas por el amor en ese entonces, derramaron algo de ese amor en mi. Me acogieron, fui su invitada, de alguna manera me adoptaron y respetaron el duelo por el que estaba pasando.
Sir William lamentablemente murió poco tiempo después de eso. Pero dejó un recuerdo de gratitud inmensa en mi alma. No nos conocíamos, era pareja de mi amiga Naná, a la que amaba y supongo que en nombre de eso, me recibió y se hizo cargo. Ella intercedió, por supuesto, pero no todos los hombres hacen eso por sus parejas. Ser buenos. Ellos fueron buenos conmigo en uno de los momentos mas amargos de mi existencia. Deshacer mi cama por las noches, me lleva a esos momentos. Cuando hospedada en un hotel de cinco estrellas por cortesía de aquel inolvidable señor y su entrañable amada, recibí tanta bondad y ternura que pese a los años transcurridos, todavía me alcanzan a inundar el alma.

domingo, 23 de octubre de 2016

Entre el desierto y el mar

De las pocas veces que de un tiempo a la fecha, alguien mas iba conduciendo. 
Por eso pude tomar fotos a diestra y siniestra

Dice la Internet que hay solo 247 kilómetros entre "La ciudad que capturó al sol" y la Cenicienta del Pacífico". Con un tiempo estimado en 2 horas y 59 minutos conduciendo por carretera. Yo hago el trayecto en 4 horas, porque tengo que atravesar mi ciudad de cabo a rabo. Luego una parte de la zona rural. Cruzar por el cerro del Centinela, después el desierto de "La Salada". Subir la cuesta de "La Rumorosa", pasar por la ciudad de Tecate y algunos valles de la zona llamada "La Ruta del Vino" (que me encanta). 
Me gusta viajar de día ya que casi siempre voy o vengo sola, además disfruto mucho la variedad de paisajes, y porque en caso de un desperfecto mecánico o ponchadura, puedo largar mi carro y tomar un autobús. En el trayecto hay zonas donde no se recibe señal de telefonía celular, por lo tanto, no podría llamar a la aseguranza del carro.
Total que después de estar una semana en la costa, no se de qué tuve la puntada de regresarme tarde. Y digo tarde porque salir a las 5 del puerto, implica que me oscurecerá a medio camino. Sin embargo, justamente de la ciudad de Tecate se puede seguir por carretera de cuota. Es mas segura, tiene teléfonos fijos cada ciertos tramos y puedes meter el acelerador hasta a 110 km por hora. Escucho mi música favorita todo el camino. Salgo armada con mi termo de café, un par de botellas de agua y el anhelo de llegar a casa... en una u otra ciudad.
Ensenada representa mi casa del mar. Mexicali, mi casa del desierto.
Tengo divididas mis querencias a partes iguales.
Hago ese recorrido casi una vez al mes.
Viajar de noche me remontó a otros tiempos. Cuando recién egresada fui a trabajar 3 horas al sur de La Cenicienta.
Comencé a conducir por esos caminos hace mas de 33 años. 
Hoy ha mejorado mucho el asunto. Se abrieron carriles. Se construyó la carretera de cuota. Se le da mantenimiento constante. Cierto que pagas, pero creo que vale la pena por mas seguridad.
Me encanta el desierto, me encanta la montaña, me encantan los valles plagados de viñedos, me encantan la playa y el mar. 
No puedo menos que decir que soy afortunada. Se que un día la vida me dará mi "estate quieta". Pero en tanto llega ese momento, seguiré mi trayecto por ese lugar, entre el desierto y el mar.

martes, 11 de octubre de 2016

Tanto como fuera posible

Por un tiempo, Abraham Lincoln y ella no fueron amigos. Aquello de "Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo" le sonaba discordante. ¿Cómo no va a querer ser feliz uno? Si es la meta, el fin, ¡la cuestión! Pero pasan cosas: las del tipo que no deseas, las del tipo que no imaginabas, las cosas aborrecibles... dolorosas. 
Así que dijo: "No gracias, a mi no me vendes esa idea" Y siguió transitando por la zona pantanosa en la que sin saberlo a ciencia cierta, se había instalado. Subsistiendo detrás de alguna especie de opacidad. Se veía normal. Tal vez menos sonriente que antes, con algunas lineas de expresión mas marcadas. Pero funcional. 
Un día, navegando por la red, notó que hubo quien publicó: "No, no sufro de amnesia; solo me acuerdo de lo bonito y de lo que quiero acordarme. Se llama memoria selectiva, y es muy saludable tenerla" y ella replicó (con bastante amargura) "Seguramente que el Tercer Reich agradece infinitamente esa postura." Nadie dijo nada. De hecho, tengo la sospecha de que la ignoraron. Pero cabe la posibilidad de que ni siquiera la hubiesen leído. Pero ella se leyó. Muy ufana por cierto. Esperando réplicas. Regodándose, segura de tener la razón... buscando camorra. 
Ahondar en las racionalizaciones de un ser cuya cabeza, visión, olfato y sentido de la realidad estaban tan corruptos como fuera posible por "x" o "y" razones, sería el cuento de nunca acabar. Así que añadiré que para mi sorpresa encontré hoy un comentario de ella misma: "A final, reconozco que esa sentencia tiene toda la razón. Guardar, cargar y acariciar los recuerdos feos en tu alma equivale a traer siempre contigo un saco de excremento pútrido que alguien defecó estando enfermo. Obnubila tu sentido del olfato y ya jamás te percatas de los lindos aromas que gracias a Dios, siguen existiendo. También esa pestilencia nubla tu visión. La estropea, entorpece y corrompe. Abraham Lincoln tenía razón "Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años." 

domingo, 9 de octubre de 2016

Lo que se dice "casi santo"

Y yo me preguntaba: "Pues qué mosca le picó". Porque no obstante los cuernos que (dicen) le ponían con esa constancia que nace del "valemadrismo", también olvidaba las pelas que le propinaba con alegría carnavalesca. Y resultaba al final, que el muertito había sido casi un santo... bueno a decir de María "El mejor hombre del mundo".  ¡Que chistoso! a mí, el susodicho, me pareció siempre un escandaloso gritón, un borrachín al que había que huirle y un tío no muy simpático. Pero eso era solo mi punto de vista, a mis ojos "juzgones". En los de ella, evidentemente había adoración.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Mafalda y la señora Josefina

El sábado, en el viaje de regreso, desandando el camino que me lleva a la Cenicienta del Pacífico, conduje como siempre, alrededor de 4 horas hasta "La ciudad que capturó al sol". Llevaba algo de premura, tenía un compromiso a las 6 de la tarde. Una reunión "de los 34". Fue en ese festejo donde me enteré que la señora había muerto 6 meses atrás.

La mamá de mi mejor amiga cuando estudiaba la carrera. La señora Josefina. Había fallecido a principios de mayo. No me enteré hasta este sábado en la noche. Lamenté mucho el suceso. Lamenté no haber estado con la familia. Lamenté no haberla acompañado hasta su última morada. Lamenté todas las veces que tuve la intención de llegar a saludarla y no lo hice. Lo que quedaba por hacer era ir a presentar mis respetos. Así que el domingo temprano hice de tripas corazón y llegué a la casa, casi por instinto. Mi amiga no estaba. Ella vive en el estado de Puebla desde hace 34 años. Pero tres de las hijas de Josefina sí estaban. Además de una cantidad considerable de niños y adolescentes jugando en el patio... sus nietos.
Eso fue un viaje instantáneo al pasado. La señora Josefina dejó lindos recuerdos en mi. Una mujer adelantada a su época en pensamientos, pero atada a su realidad cargada de responsabilidades.
Trabajaba como asistente doméstica en uno de los fraccionamientos "pikis" de la época. Muy cerca de la escuela donde mi amiga y yo estudiábamos desde lo 15 años de edad. A veces, saliendo de la escuela llegábamos a donde laboraba "la doña". Así la llamaban los niños que cuidaba en esa casa. La patrona y sus hijos nos acogieron como lo mas natural del mundo. Querían mucho a la señora. Ávidas lectoras, mi amiga y yo nos tirábamos de panza en la alfombra a leer de la biblioteca de la casa. Sobre todo las viñetas de Quino. Mafalda. Cuando Facundo Cabral cantaba aquello de:

"Josefina se cansó de la cocina.
Tiene ganas de dar vueltas por la vida.
El puchero no le deja mucho tiempo,
no se puede navegar atado al puerto.
¡Pobre Josefina! dicen las vecinas
que viven igual."
Mi amiga le cantaba eso a su mamá, yo le hacía coros y tocaba la guitarra. "Pobre Josefina, dicen las vecinas... que viven igual."
Josefina era apacible y dulce. Siempre tenía un comentario acertado y positivo para todo. No había estudiado. Pero nos hacía preguntas sobre lo que leíamos. Compartimos con ella los cuentos de Horacio Quiroga, Edgar Allan Poe, Poesía de vanguardia y ¡tantas cosas!. Le gustaba viajar, aunque no podía hacerlo mucho por aquel entonces. Su casa era de adobe parado con piso de tierra. Cocinaba en estufa de petróleo, por eso mi amiga y sus hermanos siempre llevaban impregnada de ese olor su ropa. Muchos hijos. La comida apenas alcanzaba para ellos, pero invariablemente te hacía sentir bienvenido a su hogar. Sopa de fideo, frijoles de la olla y tortillas de maiz eran el menú cotidiano de aquella casa. 
Muy pocas veces volví a verla después de egresar. A mi me enviaron a trabajar al sur de Ensenada Baja California y a mi amiga la mandaron al estado de Puebla. En cuanto recibí mi primer sueldo compré la colección completa de las viñetas de Mafalda. La vida nos llevó por distintos rumbos. Muy pocas veces volvimos a coincidir, pero la señora Josefina, su mirada dulce y su personalidad apacible, siempre serán uno de mis recuerdos mas entrañables de la adolescencia.






sábado, 3 de enero de 2015

¡La encontré!


Eso de ponerse a olvidar cosas a propósitos tiene sus efectos colaterales. Pero un esfuerzo con algo de empeño y siguiendo las pistas tipo inspector Gadget ayudaron.

Cambiando de tema: Ya me fastidió eso de las redes sociales, reconozco que me gusta mas la intimidad de mi blog. Que de tan olvidado, había perdido la llave. El anonimato es un ingrediente importante para decir lo que se me pega la gana sin herir susceptibilidades.

¡Que frío!
Hacía por lo menos dos inviernos que no era necesario sacar abrigos. Hoy sí se necesitan. No se que número de frente frío va, pero nevó en la sierra y mi rancho se pone como congelador. El valle visto desde la sierra de noche, parece un mar de lava ¡me encanta! y supongo que con todos sus bemoles, me seguirá encantando.

¡Que "contentitud"!
Hace frío, ha llovido, encontré la llave y este fin de año no fui donde no quería estar desde que tengo memoria. ¡Ya era hora!

Ah, por cierto. Lo que no me gustó de Madrid fue la comida. Sufrí bastante por los sabores fortísimos de muchas cosas. Dirás (y dirás bien) que procediendo de un pueblo que come cueros de puerco, cabeza de puerco, patas de puerco, colas de puerco, estómago de rumiantes en caldo, gusanos de maguey y tacos en la calle de ve-tu-a-saber-qué-carne sea, no me queda ponerme quisquillosa. Pero es la verdad.

Tal vez ahora disfrute un poco mas lo sabores de la madre patria porque he aprendido a degustar los tintos ¡quien sabe! con suerte el serrano y el selva (¿o era pata?) negra no me sepan tan terrible, como en aquella ocasión.

sábado, 21 de junio de 2014

Ahhh, de las adicciones.


Una a la vez. 
Pero FUERA.


                                 Porque mejor afuera, que adentro.

                           Eso de hacerse adicto a las relaciones dañinas... puaj!!!

jueves, 22 de mayo de 2014

Tendré que

Acostumbrarme
a tu ausencia omnipresente.
El recuerdo de tu aroma
y tu perfil desnudo bañado de luz de luna.
A las preguntas sin respuesta.
A esos desencuentros como el de hoy.
Tu horrorosa ortografía
que ya jamás podrás corregir.
Una tarjeta olvidada en un recóndito lugar de la alacena.
Tu inconfundible letra y el mensaje casi palurdo.
¿Cómo pudo ser?
¡Yo que se!
Me enamoré de ti, no de tus letras.
En esto de la vida, fui yo, quien resultó ser analfabeta.

sábado, 1 de marzo de 2014

"Las rejas no matan"


Las guayabas fueron el primer indicador de que las cosas regresaban a la normalidad. Percibió el aroma de esos frutos por la nariz ¡la nariz! después de cuatro semanas de no captar olores ni sabores, finalmente las guayabas regalaban su perfume a quien debían. La nariz.
Y quien sabe si fue por eso, pero amaneció cantarina la mujer. Vino a su memoria una canción de "rompe y rasga":  

"QUE LABIOS TE CIERRAN LOS OJOS 
LOS OJOS QUE A BESOS CERRE 
AURORAS QUE SON PUÑALADAS 
LAS REJAS NO MATAN PERO Sí TU MALDITO QUERER"

Cosas raras que tienen los amaneceres nublados. ¡En su vida había cantado eso.! Además, al salir por la puerta de la terraza y pasar por el comedor, vio los vinos que permanecían intactos desde las fiestas navideñas. Le dieron ganas de estrenar  un Merlot. Pero eran las seis de la mañana. No era menester. Para por la noche tal vez... aunque quien sabe, con tanto antibiótico y medicamento, nebulizaciones y jarabes... ¿y si se "cruzaba"?

"AMO LOS PÁJAROS PERDIDOS, QUE VIENEN DESDE EL MAS ALLÁ, A CONFUNDIRSE CON UN CIELO, QUE NUNCA MAS PODRÉ RECUPERAR..."

Pues sí, amaneció con ganas de cantar...

miércoles, 29 de enero de 2014

Los dados


Están en el aire.

Un mes para el siguiente movimiento ¿será mucho tiempo?

¡Que tontería!... pero bueno... ¡ya que!

lunes, 27 de enero de 2014

Aires de libertad

Lo leí en Internet. En noticias de hace mas de un año.
(En una aldea cercana a Timbuctú)
“La gente ya respira un ambiente de libertad, sin preocupaciones. Los jóvenes salieron ayer a la puerta y pudieron fumar. Dos días atrás los hubieran linchado por eso”. 

Y si esto no me pone a pensar... ¡ya sabes! "mal de muchos, consuelo de tontos."
Será que la libertad, o el concepto de esta, varía con el tiempo, la edad, las circunstancias y/o lo que sea.

"Libertad no me eres nueva 
Y recuerdo a duras penas 
Que eras mi mayor problema 
Mis comidas y mi cena. 
Libertad, mi sola amiga. 
Cuando era un inocente.
Y creía que la gente 
era toda amiga mía..."
MI LIBERTAD M. Bose

Y mira que lo dice, lo piensa y lo escribe una nujer que ya ha pasado de los 30 hace un buen tiempo. Pero mi concepto personal de libertad sigue variando.
He conducido sin permiso de circulación, sin licencia, sin llanta de refacción y con el radiador fracturado muchas millas. He cruzado entre ciudades y de un pueblo a otro en esas circunstancias. También ha enfrentado a las autoridades cuando considero que existe una injusticia. Incluso alguna vez discutí con un soldado que estaba de guardia inquisidor armado en una carretera algo solitaria (aunque no supe en ese entonces que el tipo y  los que nos rodeaban eran miembros del ejército). Déjame decir en mi descargo que no llevaban el tradicional uniforme verde, sino uno de camuflaje blanco con manchas café claro y no llevaban casco. De cualquier forma, me negué a abrir la ventana por completo. A pesar del rifle que llevaba cruzado sobre su pecho y que tomaba con ambas manos. Le mostré francamente mi molestia e irritación por ser detenida en medio de la nada y cuando me discutió que solo cumplía con su deber, le respondí algo así como : "pues detengan a los malos y no a madres de familia inofensivas". 
Alguien me dijo que corrí con suerte, porque: "esos primero disparan y después averiguan". 
Claro que hoy día no cometo semejantes salvajadas. Se ve tanta cosa en los noticieros, que mas vale prevenir que lamentar. 
Ya hace tiempo (muchos años) que no fumo. Aunque esa sea una expresión de libertad en Timbuctú, y alguna vez fuera grito de rebeldía adolescente, hoy es algo desagradable. El humo se impregna no solo en la persona fumadora, su aliento y su ropa; sino en quienes le rodean. 
Mi libertad de ahora consiste en hacer mayormente lo que me place. Cumpliendo con mis deberes civiles, económicos y sociales. Mi libertad, como me dijo uno de mis maestros de filosofía, llega hasta donde comienza la de los demás... eso quiero creer.







viernes, 10 de enero de 2014

Los bemoles de una insumisa

Pues sí. Volví. Sigo viva (eso creo) y contenta (de eso estoy segura). Acabo de darme una vuelta por las redes sociales. La verdad me causan algo de hastío. Salvo por alguna cosa nimia que llama mi atención, todo es pan con lo mismo. La verdad, prefiero mi viejo blog. Que aunque pasado de moda (con eso de que las modas pasan a una velocidad vertiginosa) sigue siendo lo mío. 
Conocí a alguien que llamó mi atención. Curiosamente lo encontré en la comunidad donde vivo. Es de hecho mi vecino a un par de cuadras. Posee brazos lindos, que sin ser los mas musculosos, tienen esa forma estilizada del músculo forjado a base de trabajo físico y no de gimnasios. No tiene panza prominente. Adivinaba que hasta vientre plano debajo de las camisetas que suele vestir. No es precisamente alto, mide apenas 1.75. Pero es suficiente para no parecer umpa lumpa. Tampoco es joven... ni viejo. Tiene la edad justa. Sonríe a menudo. Es bilingüe. Vivió en USA la mayor parte de su vuda. Es simpático, conversador, le gusta viajar, es soltero, solvente. Le gustan los perros. En fin, lo que no pensé que sucedería nunca mas en mi vida, estaba sucediendo. ¡Mariposas en el estómago! (y eso que tiene bigote y a mi no me gustan los hombres con bigote)
Cuando voy al negocio que administra y termino la compra, suele acompañarme fuera de la oficina y me encamina hasta mi vehículo, alarga las conversaciones lo mas que puede. Creo que también le simpatizo. 
PERO
Ayer desaparecieron las mariposas. 
Lo encontré justamente en las redes sociales. Vi sus fotos. Incluyendo una en la playa, donde aparece desnudo del torso. Efectivamente, no tiene panza. Tiene buenos pectorales y como dije, lindos brazos. La cuestión es que también tiene UN ENORME Y ESPANTOSO TATUAJE en el vientre.
"Es un cholo viejo"... me dije. Y ahí murieron las mariposas. En una de nuestras conversaciones, me confesó que de joven anduvo descarriadón y era el dolor de cabeza de la familia. Pero bueno, todos tenemos un pasado ¿qué no? Sin embargo, la vista de ese enorme recordatorio en su vientre envenenó los frágiles insectos de alas multicolores que habían comenzado a multiplicarse. 
Nunca me resultaron atractivos los cholos. De niña les tenía miedo. Tampoco me gustan los tatuajes. Y a estas alturas del partido, dudo mucho que alguna vez lleguen a gustarme.
Lo que me dejó contenta, es el hecho de haber sentido ese cosquilleo que pensé jamás se repetiría. Hoy se que él no es el indicado para mi. Pero también me quedó claro que SIGO VIVA.

"Algún día, mi gato comerá sandía" (dicho popular)




lunes, 23 de diciembre de 2013

¡Oh cielos!


Ya estamos a día 23. Mañana es Nochebuena. Sin estrés, calma, calma. Aun no termina todo. Ya tengo el pavo, faltan las cosas para el relleno. Falta TAMBIÉN un regalo importante... bueno, dos. Debo salir a la calle. La gente anda algo estresada... YO NO... pero debo darme prisa.

Felices fiestas... por si no vuelvo. (una nunca sabe)

domingo, 1 de diciembre de 2013

Reiterativa


La mula, mula, mula. De carga, carga, carga. No para, no para, no para.
Dale, camina lento, sin detener el cansino andar.
Híbrido.
La bestia duerme dentro.
La mula sigue...
No se detiene,
sigue, sigue, sigue.

martes, 19 de noviembre de 2013

De eucalipto a eucalipto


El sonido llamó  mi atención. Se repetía con tonalidades mas bien opacas, como de madera de "palofierro" contra otra. Era raro. Venía del eucalipto de mi patio. Me acerqué con precaución. No se veía nada fuera de lo normal. Estaba amaneciendo apenas. No había bichos a la vista. No es temporada de chicharras, además, son sonidos muy diferentes y por si fuera poco, ellas salen en verano y estamos comenzando el invierno. El ruido se repetía como alguna suerte de clave morse. Cuando estuve a menos de cinco metros, el sonido cesó. Pero se reinició a unos 30 metros de distancia, en el árbol de los vecinos. Me retiré un poco y volvió el sonido. Cuando hubo mas luz en el entorno, pude verlo. Era del tamaño de las hojas del árbol, por eso no pude distinguirlo en primera instancia. Tenía el pico casi tan largo como su diminuto cuerpo, pero era él. Un chupamirtos, que dicho en términos prosaicos, "se apalabraba" con otro. De mi eucalipto al eucalipto de los vecinos. 
¡Lindo!
Siempre me pone de buen humor toparme con uno de ellos.