sábado, 3 de enero de 2015

¡La encontré!


Eso de ponerse a olvidar cosas a propósitos tiene sus efectos colaterales. Pero un esfuerzo con algo de empeño y siguiendo las pistas tipo inspector Gadget ayudaron.

Cambiando de tema: Ya me fastidió eso de las redes sociales, reconozco que me gusta mas la intimidad de mi blog. Que de tan olvidado, había perdido la llave. El anonimato es un ingrediente importante para decir lo que se me pega la gana sin herir susceptibilidades.

¡Que frío!
Hacía por lo menos dos inviernos que no era necesario sacar abrigos. Hoy sí se necesitan. No se que número de frente frío va, pero nevó en la sierra y mi rancho se pone como congelador. El valle visto desde la sierra de noche, parece un mar de lava ¡me encanta! y supongo que con todos sus bemoles, me seguirá encantando.

¡Que "contentitud"!
Hace frío, ha llovido, encontré la llave y este fin de año no fui donde no quería estar desde que tengo memoria. ¡Ya era hora!

Ah, por cierto. Lo que no me gustó de Madrid fue la comida. Sufrí bastante por los sabores fortísimos de muchas cosas. Dirás (y dirás bien) que procediendo de un pueblo que come cueros de puerco, cabeza de puerco, patas de puerco, colas de puerco, estómago de rumiantes en caldo, gusanos de maguey y tacos en la calle de ve-tu-a-saber-qué-carne sea, no me queda ponerme quisquillosa. Pero es la verdad.

Tal vez ahora disfrute un poco mas lo sabores de la madre patria porque he aprendido a degustar los tintos ¡quien sabe! con suerte el serrano y el selva (¿o era pata?) negra no me sepan tan terrible, como en aquella ocasión.

sábado, 21 de junio de 2014

Ahhh, de las adicciones.


Una a la vez. 
Pero FUERA.


                                 Porque mejor afuera, que adentro.

                           Eso de hacerse adicto a las relaciones dañinas... puaj!!!

jueves, 22 de mayo de 2014

Tendré que

Acostumbrarme
a tu ausencia omnipresente.
El recuerdo de tu aroma
y tu perfil desnudo bañado de luz de luna.
A las preguntas sin respuesta.
A esos desencuentros como el de hoy.
Tu horrorosa ortografía
que ya jamás podrás corregir.
Una tarjeta olvidada en un recóndito lugar de la alacena.
Tu inconfundible letra y el mensaje casi palurdo.
¿Cómo pudo ser?
¡Yo que se!
Me enamoré de ti, no de tus letras.
En esto de la vida, fui yo, quien resultó ser analfabeta.

sábado, 1 de marzo de 2014

"Las rejas no matan"


Las guayabas fueron el primer indicador de que las cosas regresaban a la normalidad. Percibió el aroma de esos frutos por la nariz ¡la nariz! después de cuatro semanas de no captar olores ni sabores, finalmente las guayabas regalaban su perfume a quien debían. La nariz.
Y quien sabe si fue por eso, pero amaneció cantarina la mujer. Vino a su memoria una canción de "rompe y rasga":  

"QUE LABIOS TE CIERRAN LOS OJOS 
LOS OJOS QUE A BESOS CERRE 
AURORAS QUE SON PUÑALADAS 
LAS REJAS NO MATAN PERO Sí TU MALDITO QUERER"

Cosas raras que tienen los amaneceres nublados. ¡En su vida había cantado eso.! Además, al salir por la puerta de la terraza y pasar por el comedor, vio los vinos que permanecían intactos desde las fiestas navideñas. Le dieron ganas de estrenar  un Merlot. Pero eran las seis de la mañana. No era menester. Para por la noche tal vez... aunque quien sabe, con tanto antibiótico y medicamento, nebulizaciones y jarabes... ¿y si se "cruzaba"?

"AMO LOS PÁJAROS PERDIDOS, QUE VIENEN DESDE EL MAS ALLÁ, A CONFUNDIRSE CON UN CIELO, QUE NUNCA MAS PODRÉ RECUPERAR..."

Pues sí, amaneció con ganas de cantar...